Querétaro se proyecta a convertirse en uno de los hubs de centros de datos más importantes de todo Latinoamérica. Al momento en que se decidió que este tipo de proyectos empezaran a llegar a esta región, era derivado de la inteligencia territorial del estado (bajo riesgo sísmico, cercanía con la Ciudad de México, conectividad de primer nivel a través de la infraestructura de fibra óptica y el ecosistema ya industrializado que rodea la región). La región se convirtió en atractiva por estos motivos, pero al momento de que se volvió una realidad, nos enfrentamos a un cuello de botella para cualquier proyecto que quisiera establecerse en la región: el acceso a la electricidad.
El corredor industrial
La zona cercana al aeropuerto, en los municipios de Colón y El Marqués, se convirtió en el hogar para la llegada de estos proyectos de hiperescala, como lo son Microsoft, Google, AWS, entre otros. Es más que evidente que estos proyectos tienen una necesidad real de energía eléctrica para operar con datos respaldados por los reportes sectoriales de la MEXDC (Asociación Mexicana de Data Centers); es por eso que para que estos proyectos se vuelvan sostenibles, se está construyendo la subestación eléctrica dedicada a proyectos tecnológicos más grande en la historia de México en coordinación con la Agencia de Energía del Estado de Querétaro y la SEDESU, misma que proyecta una capacidad de 900 MW (misma que debe estar operando a mediados de 2026 en su primera etapa con una capacidad de 200 MW).Esta subestación vendrá conectada a los circuitos de la red troncal de 400 kV (documentado oficialmente en el PRODESEN de la SENER) que cruzan la región con a través del Sistema Eléctrico Nacional, que tiene una capacidad para transportar hasta 1,000 MW, lo que pareciera ser una buena noticia para la subestación que está en construcción, salvo por el detalle de que estamos hablando de una línea que ya opera saturada. Es por esto que todas estas compañías tecnológicas están abocándose en resolver en la medida de lo posible este problema, derivando en una inversión de capital privado para el desarrollo de una infraestructura que sea capaz de sostener estos proyectos de hiperescala.
El problema que nadie ve: de dónde sale esa electricidad
Aproximadamente el 80% de la energía que hoy alimenta esta región donde se plantea la construcción de los nuevos centros de datos proviene de termoeléctricas de gas natural, como lo son El Sauz, Salamanca, Tuxpan. Situación que contradice por completo los compromisos de sustentabilidad de estas empresas transnacionales. Por ejemplo, Microsoft hizo el compromiso de ser carbono negativo a más tardar para el 2030, o Amazon, que ya alcanzó su cometido de ser una empresa que tiene el 100% de energía renovable en sus operaciones en 2023 (datos basados en el Microsoft Environmental Sustainability Report y el Amazon Sustainability Progress Report, aclarando para este último que se trata de una equivalencia anual global).
Es importante aclarar que para poder alcanzar estos objetivos, se hace a través de un esquema de compensación; es decir, estas macro-empresas invierten, compran o desarrollan proyectos que inyectan energía limpia a las redes eléctricas del mundo, de esta manera logran compensar la cantidad de energía no renovable utilizada en sus proyectos. Aunque este mecanismo funciona y genera un impacto positivo en el mundo, no resuelve el problema principal porque las emisiones locales siguen existiendo, y si no fuera por esos proyectos esta demanda de energía no sucedería. Es por eso que la conversación estos últimos años ha cambiado; ya no se trata de compensar sino de adicionar energías limpias a través de la generación de proyectos de energía renovable en la región en la que se consume la energía en tiempo real, de esta manera logran resolver dos problemas: el primero, reducir la huella de carbono que ocasiona el proyecto y segundo, evitar saturar la red que se utiliza para la industria local y los centros de población.
¿Dónde está el cuello de botella?
Justo esta es la pregunta, cuya respuesta es la que nos interesa. Los hiper-escaladores tienen y manejan un presupuesto para poder financiar la construcción de estos proyectos que generen energía renovable; lo que no tienen es el permiso para poder hacerlo.
Debemos recordar que derivado de la última reforma energética, por ley, la CFE debe mantener al menos el 54% de la generación de energía total del país, dejando un tope del 46% a la inversión privada. Esta reforma fue diseñada para proteger y mantener el control de la generación eléctrica del país, evitar que se lleven a cabo proyectos sin medida o sin la planificación y cuidados correctos; para garantizar, el gobierno mantiene el control. Pero por lo mismo y para evitar el modelo de autoabasto, el mismo gobierno restringe la interconexión de plantas solares o eólicas en zonas ya saturadas, como lo es el caso de este corredor industrial.
Entonces es aquí donde está el problema real: existe esta paradoja donde las empresas extranjeras están dispuestas a invertir en energía limpia en México, pero el gobierno mantiene un marco regulatorio diseñado para que el control del sector energético siga siendo del Estado.
Cosas que nosotros debemos tomar en cuenta antes de desarrollar en la zona
Microsoft, Amazon, Google, son empresas que vienen con proyectos valuados en cientos de millones de dólares; no harían la inversión que están haciendo sin una certeza de que van a poder operar sin mayor problema. Esa certeza, aunque muy cercana, no es al 100%, porque son demasiados los factores que rodean este tipo de macroproyectos. La saturación de la red troncal es real, y no solo aplica para la industria que está llegando, sino que también afecta a cualquier otro proyecto que dependa de esa misma infraestructura eléctrica. Por eso es muy importante saber que, aunque la llegada de estas empresas tecnológicas de primer nivel es una acción que trae consigo una inversión multimillonaria, también trae consigo la saturación de los servicios en la zona. Evaluar la disponibilidad energética debe ser uno de los primeros pasos indispensables previos a una decisión de inversión territorial, sobre todo en zonas como estas. La viabilidad del proyecto está ligada directamente a la disponibilidad de energía en la región.
Los hiper-escaladores tienen el presupuesto para financiar energía renovable. Lo que no tienen es el permiso para hacerlo.
Miguel A. Gleason es abogado especializado en derecho inmobiliario, agrario y corporativo, y fundador de GLC. Este artículo forma parte de la serie de GLC Research sobre el desarrollo de centros de datos en Querétaro.
